Estoy harto del privilegio del poder, insignificantes papeles teñidos de corrupción, y la tonta valoración correspondiente. Un momento al espectar tanta irrealidad hasta lo odiamos y quisieramos tener para todos. ¿Para qué? ¿Para tener mas idolatras la tristeza?
Y mientras habla la cancion de desigualdad, nos creemos dueños de los cambios y de la perfección, pero, y.., ¿que tan lejos estamos de aquello? . Lo bastante, como para decir que la voluntad gira un tanto desproporcionada al actuar. No somos dueños ni de cambios ni de destinos. Solo somos dueños de ser mas agradable, al tacto quizas, pero en primer plano consideraría un agrado al sentir.
Enredemosnos en dudas y la tecnología seguira atravesando montañas e inhóspitos lugares.
Engañemosnos creyendo en el sistema y pronto seremos sedientos del momentum.
Y...¿ quien esta a la cabeza del macabro plan?
Cuervos anhelantes de querer ser oídos con sus ideas.
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