Y el silencio era fugaz, a ratos desaparecía y a momentos gemia con el respirar del señor sofisticado, cada treinta y cuatro segundos caía una gota de sudor sobre el cenicero y no se interesaba por tomar un pañuelo y secar su acuosa y salada frente. El reloj no se escuchaba, por lo tanto el señor imaginaba el sonido en su mente y contaba su tiempo con tanto detalle, como cuando le gustaba dibujar esas pinturas que solía llamarlas "arte abstracto". Ya no le interesaba la cultura ni nada de eso, solo se preocupaba de mantener encendido y con batería su IpodTouch para incertarse en el virtualismo que le otorgaba su aparatito. No oía noticias, no leía el periódico, y descaradamente acostumbraba hablar de política y criticar el sistema.
Era como el hombre light, vago, sin razonamiento, pocos sentimientosy si conseguía sentir algo eso era el odiar cuando no había energía y se estancaba en su aburrimiento.
No creía en nada mas que en el poder del dinero y su aficion por ser feliz momentáneamente, cuando la tecnología lo lograba cautivar otra vez con esos finos y "fantásticos" aparatos qe cada vez era mas tentadores. Y mientras consumía, sus padre sobrevivían a duras penas con las escasas pensiones estatales, nunca le importaron sus padres, solo en el momento para pedirles el dinero de la costosa carrera universitaria de "arquitectura".
es una realidad, todos dependemos en el ultimo tiempo de la tecnologia, es como "un mal necesario"
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