Se siente bien volver a compartir tu almuerzo favorito, ese secreto que no se comparte con nadie, en palabras claramente, porque en acciones uno mismo decide y con ello llegar a ser el actor de tus propias escenas, el guión es improvisado, pues llegar de madrugada y acompañado no está en los planes de quien sale con otra excusa.
Las conversaciones retóricas calan profundo a quien quiere entenderse a través de la literatura, todos somos un libro con distinta trama, enredar los capítulos no es una virtud, tampoco defecto, es el pulso con el cual las siluetas se dibujan sin temor a errar ni a perder la cordura; enredar no es un acto propio al significado, es la fluctuación de emociones carnales y sentimientos, se siente bien pues no hay espacio para arrepentirse.
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