jueves, 6 de octubre de 2016

Caudal sin llave de paso.

A la vida:
Tratando de ser nuevo me encuentro con lo viejo,
aparecen las historias que no quiero contar ni recordar,
quiero detener este caudal de emociones,
pararme recto y mirar sin temor a volver a sentir tristeza.
Que difícil es la vida sin el par de todos los días, cuerpo y alma,
sin el viento chocando contra dos manos guerreras,
sin el olor característico al amanecer,
nadie quiere quedarse a esperar cosas que no llegarán.
La angustia parece combustible de los días,
la pena: el soporte de la sensibilidad,
el frío: deseo de tener y quitar toda esta escarcha, quema frío y caliente,
el recuerdo: condena del sueño y destructor del tiempo.
Que ganas de olvidar cada borrador,
que ganas de perderme sin brújula,
que ganas de navegar los capítulos incompletos,
que ganas de ganarle a mis contiendas.
Todo el caudal del mundo interior,
la vida no es de preguntas sin reflexión,
la vida no es de recuerdos selectivos,
la vida no es en el mundo,
la vida es viva en el cuerpo y el alma.

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