La penumbra artificial de los cuentos veloces, las caras de una multitud de tontos que simulan agradarse, y en el bolsillo cada uno con su revolver esperando disparar a quien primero rompa el silencio, éstos están mal cargados por supuesto, son unos tontos. Las hormonas revueltas por la llegada de alguien especial. Si, llegaron naves repletas de el antídoto para extinguir las estupideces del ser humano. Y esa fue la especie.
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