Hoy salí bien despierto y me perdí solo, pero sabia que iba a perderme y tambien como encontrar el camino. Me confundo con los laberintos de los periódicos, fáciles de descifrar pero que rara vez se repiten. Aun mas importante reconozco que ya extraño harto el paso del caracol, con su suave deslizar y aquella risa con sensualidad de su avanzar. No quiero apresurar al tiempo pues ni se su paso, pero quiero ir en sus carruajes ordinarios y sentir que ya será otra vez.
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